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Cómo montar un sistema de cultivo de marihuana hidropónico

· Cultivo marihuana

Existen distintas técnicas para llevar a cabo cultivos hidropónicos de marihuana, es decir, plantaciones donde el sustrato es una solución enriquecida con nutrientes en lugar de suelo. En algunas de ellas pueden utilizarse, además, medios como lana de roca, arcillas o fibra de coco. Si bien se trata de un método que requiere de mucha dedicación y cierta experiencia, te damos las indicaciones básicas para instalar uno de estos sistemas de cultivo en casa.

Cómo montar un sistema de cultivo de marihuana hidropónico

Aunque estemos acostumbrados a verlas crecer en macetas, en el suelo de jardines o en el campo, las plantas también son capaces de vivir sin que sus raíces estén ancladas a la tierra. Pueden hacerlo en agua, siempre que esta cumpla una serie de requisitos para que el vegetal obtenga los nutrientes y minerales suficientes para su correcto desarrollo.

Esta forma de cultivo, conocida como hidroponía, es muy popular entre los amantes del cannabis, ya que proporciona un crecimiento magnífico siempre que se controlen tres variables extremadamente importantes: el pH del agua, la conductividad eléctrica y el oxígeno disuelto en la solución nutritiva que servirá de alimento a las plantas. 

Si bien cada tipo de sistema hidropónico tiene sus propias especificaciones, para instalar uno en casa necesitarás un sustrato, los recipientes o una bandeja de cultivo que contendrán las plantas de cannabis, una estructura sobre la que colocarlas (como una mesa o una tabla de madera), una bomba de agua, tubos de riego, tapones, un temporizador digital (en caso de riego con goteo) y un depósito.

Además, te harán falta los dos elementos fundamentales: las semillas (algunas están más adaptadas que otras a esta forma de cultivo) y la solución nutritiva, que puede comprarse como una fórmula específicamente preparada para hidroponía.

Ten en cuenta que, independientemente del sistema que elijas, conviene esterilizar bien los materiales, una tarea para la que puedes emplear alcohol, agua caliente y un poco de peróxido para finalizar. También es conveniente limpiar y desinfectar toda la zona donde vaya a ir la instalación, ya sea una habitación, un armario o cualquier otro recinto.

Principales sistemas y medios entre los que elegir

Una de las primeras decisiones antes de instalar el sistema de cultivo hidropónico es qué tipo de medio vas a utilizar, entre materiales inertes o no. Esta decisión marcará el tipo de sistema más adecuado.

El cultivo sin medio inerte es el que caracteriza la técnica de película de nutrientes (NFT), que consiste en colocar las raíces de la planta directamente sobre una lámina de agua enriquecida con nutrientes. Este sistema, desarrollado en Reino Unido en los años 60, fue uno de los primeros sistemas de cultivo en agua. En él, la solución enriquecida es impulsada por una bomba para que circule constantemente sobre el fondo de un recipiente inclinado metálico o de plástico, cubierto por una lámina de material absorbente. El líquido se desliza por gravedad hasta un canalón donde es recogido para volver al depósito.

Para instalar este tipo de sistema, necesitarás hacer una serie de agujeros en la tabla o mesa de madera, que irá colocada sobre un recipiente de sus mismas proporciones. Por los orificios se introducen los pequeños contenedores (a poder ser con paredes y fondo de rejilla) en los que se colocan las plantas de marihuana, de forma que las raíces cuelguen por debajo y toquen la lámina de agua.

En el caso de que prefieras un material inerte, puedes elegir varias opciones. La grava y la arena son difíciles de limpiar y debes tener en cuenta que no son reutilizables. La lana de roca y el coco son otras alternativas, aunque algunas de las más populares son la arcilla expandida o arlita y las rocas de lava. Estos últimos materiales son porosos y tienen un pH neutro, se limpian fácilmente y pueden reutilizarse.

La arlita, que se vende en forma de pequeñas bolas redondas y uniformes, funciona bien en la mayoría de sistemas. Muchos la consideran el medio ideal para el cultivo hidropónico, ya que el tamaño del grano deja mucho espacio para el agua y las raíces en crecimiento. Una de las ventajas de este medio es que solo necesita un enjuague para su preparación, pues las altas temperaturas a las que se cuece la arcilla lo esterilizan.

Debido a sus características, la arlita se utiliza mucho en los sistemas de flujo y reflujo y en los sistemas de hidroaeroponia, que te explicamos a continuación:

La primera técnica se caracteriza por una solución de nutrientes que asciende gracias a una bomba desde el depósito inferior hasta el recipiente repleto de arlita con las plantas, llenándolo a intervalos regulares para volver luego al tanque por gravedad a través de uno o varios orificios. En este caso, el recipiente o bandeja se coloca debajo de la mesa o tabla de madera con agujeros (uno para cada planta), de forma que el tallo de las plantas sobresalga por encima.

Los sistemas de aerohidroponia, por su parte, emplean o bien bombas de agua muy potentes capaces de dispersar el agua en pequeñas gotas o bien bombas de aire que pulverizan la solución nutritiva sobre los recipientes de las plantitas. Estas se cultivan en un pequeño contenedor con arlita, perforado y encajado dentro de otro un poco más grande que funciona como depósito para almacenar el agua. El líquido enriquecido asciende por bombeo a través de un tubo exterior a los recipientes hasta la superficie para ser pulverizado sobre el cultivo y deslizarse después de nuevo al depósito, donde el agua es oxigenada constantemente por una bomba de baja potencia.

Esta segunda técnica puede aplicarse tanto en recipientes individuales para las plantas de marihuana como en módulos adaptadas para varias de ellas.

Los sistemas por goteo

Aunque los anteriores están muy extendidos, uno de los sistemas de cultivo más populares entre los amantes de la marihuana es el de riego por goteo, debido a su facilidad de uso y su fiabilidad, ya que el medio protege bien a las raíces de posibles variaciones bruscas de temperatura y humedad, así como de otras posibles consecuencias de errores humanos.

En este caso, se suelen emplear como medio la lana de roca, la fibra de coco o la vermiculita para rellenar planchas o recipientes donde enraízan las plantas de marihuana. El riego se efectúa a través de un sistema de conductos: la solución nutritiva circula por una tubería principal de la que surgen tubos secundarios que llevan el agua a cada planta. Un temporizador se encarga de regular la circulación del líquido fijando la activación de la bomba en intervalos de unos pocos segundos.

Para fabricar tu propio sistema de riego por goteo en lana de roca, necesitarás una serie de slabs o bandejas sobre los que colocar los tacos de este material donde irán las plantas. Todo ello irá instalado sobre la mesa.

Aparte de esta estructura principal, necesitas obtener cuatro tubos de riego de 20 mm de diámetro con un metro de longitud, de manera que uno sea el ramal principal. Con este fin, puedes cortarlo en tres trozos: dos de 20 cm y uno de 40 cm. Debes unirlos con tubos en forma de T, asegurándolos con bridas metálicas, de forma que los dos pequeños vayan en los extremos, y colocar al final de uno de ellos un codo. A cada uno de los otros tres ramales, que se encajan en el principal perpendicularmente, debes colocarle un tampón en el otro extremo para construir un circuito cerrado.

El siguiente paso consiste en instalar los tubos más finos que conectan estas ramas principales con los recipientes de las plantas de cannabis. Cada uno de estos microtubos se comunica en un extremo con uno de los ramales principales —al que lo uniremos a través de un orificio que haremos con un punzón— y en el otro los slabs o bandejas. En este último extremo podemos colocar un gotero para controlar fácilmente los litros de riego que proporcionaremos a las plantas.

Finalmente, necesitaremos una manguera para conectar la bomba de agua (situada dentro del depósito debajo de la mesa de cultivo), con el ramal principal. El temporizador irá conectado a la bomba para controlar la frecuencia de riego.

Ya puedes comenzar a experimentar con los cultivos hidropónicos, empezando con la técnica que más te convenga o más sencilla te parezca. Eso sí, para todas ellas hacen falta unas buenas dosis de ganas y dedicación.

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