Shopping cart

Cómo realizar el curado de los cogollos de marihuana

· Cultivo marihuana

El otoño es la época por excelencia de la cosecha de marihuana en exterior y, tras meses de duro trabajo, muchos cultivadores se sienten tentados de probar sus cogollos mientras se secan. Pero el cannabis necesita unas semanas más para ser curado, una fase esencial que va a marcar la diferencia entre una buena y una excelente marihuana. Este proceso es necesario para que el cannabis suavice sus asperezas, aumente su potencia psicoactiva e intensifique sus aromas. Para ello vamos a necesitar un recipiente hermético y un seguimiento riguroso de varios pasos. Te explicamos las razones y la forma para realizar un buen curado de tu marihuana.

Cómo realizar el curado de los cogollos de marihuana

El curado de la marihuana supone la guinda del pastel a meses de trabajo y cuidado de nuestras plantas. Al contrario de lo que podrían pensar algunos cannabicultores nóveles e impacientes, no se trata de un capricho. Este proceso es muy necesario para eliminar la mayor parte de la humedad de los cogollos y para que se produzcan una serie de reacciones químicas y físicas que nos va a proporcionar un producto que, por múltiples razones, será mucho mejor.

Un curado apropiado aumenta la potencia

A través de un proceso denominado biosíntesis, diversos compuestos y cannabinoides de la marihuana se convierten en otros nuevos compuestos químicos en la última fase del crecimiento. Por ejemplo, el ácido tetrahidrocannabinólico (THCA) se convierte durante este proceso en el principal compuesto psicoactivo del cannabis, el THC. Existe la creencia de que una vez cortada la planta este proceso se termina y no se desarrolla más THC en los cogollos, pero no es así.

Si la planta se mantiene con unas condiciones determinadas durante el secado, a una temperatura entre 15 y 22º y con un nivel de humedad de entre 45 y 55%, la conversión de cannabinoides psicoactivos continuará y por lo tanto los cogollos seguirán ganando potencia. Cuantas más prisas nos entren durante esta fase, proporcionando unas condiciones más cálidas y secas para acelerar el secado, más rápido se detendrá esta transformación de compuestos en THC y menor provecho le habremos sacado a la planta.

Por lo tanto, para proceder a un buen curado necesitamos antes haber realizado un buen secado. Si secamos demasiado rápido los cogollos, en solo 3 o 4 días, seguramente hayamos cortado el proceso de transformación de los cannabinoides. Así, conviene revisar todos los días el secado para observar que el cannabis se seca lentamente.

Habitualmente esta etapa de secado dura entre 4 y 14 días, aunque puede alargarse hasta los 30 días. Variará dependiendo de la temperatura del local y del nivel de humedad; y terminará cuando las ramas se rompan (y no doblen) al ejercer presión. Como es lógico, en lugares desérticos las plantas se secarán más rápido que en los tropicales. Eso sí, cuidado con no sobrepasar esos tiempos, porque entonces se elevaría el riesgo de que apareciesen hongos

Como el queso y el vino, el curado se encargará de mejorar el sabor y la potencia del producto, aunque para que esto ocurra los cogollos de nuestras plantas deben llegar en plenas condiciones. Es conveniente saber que uno de los mayores enemigos del THC es la exposición a la luz, así que tanto durante el secado como en el curado debemos evitar que los cogollos vean la luz, salvo en momentos muy puntuales e imprescindibles.

La calidad del sabor y el humo tras el curado

Los terpenos son los compuestos químicos que dan un aroma y sabor únicos a cada tipo de marihuana, el problema es que son bastante volátiles. Hasta tal punto, que pueden llegar a degradarse y evaporarse incluso con temperaturas suaves que no sobrepasen los 22º C. Por lo tanto conviene que la curación sea lenta y a baja temperatura para conservar estos terpenos de la mejor manera posible, puesto que un curado rápido y con demasiado calor puede provocar que nuestros cogollos pierdan sus matices aromáticos. Así se podrá disfrutar en toda su amplitud de, por ejemplo, los tonos afrutados de una Blue Dream o el sabor a queso rancio de una Cheese.

Estas condiciones de conservación a baja temperatura son el ambiente óptimo para que las enzimas y bacterias aerobias puedan descomponer los minerales y azúcares no deseables que ha producido la descomposición de la clorofila durante el secado. Si las flores se curan demasiado rápido, algunos de estos pigmentos no tendrán tiempo suficiente para degradarse. La marihuana que tiene una alta cantidad de clorofila presenta a menudo un sabor amargo. La presencia de estos compuestos vegetales sobrantes en el cannabis es lo que produce la sensación de quemazón y aspereza en la garganta cuando se fuma una marihuana mal curada.

Conservar bien el cannabis durante el curado

Para hacer el curado de los cogollos tan solo es necesario un tarro de cristal o de acero inoxidable con cierre hermético. Cuando se trata de un bote reciclado (de aceitunas o espárragos por ejemplo) conviene limpiarlo a fondo antes, incluso con agua hirviendo para que se esterilice el interior, ya que cualquier olor intruso puede resultar incómodo después. Otra alternativa pueden ser las cajas de madera de 00 BOX, unas cajas de curado que incorporan un higrómetro que permite conocer el grado de humedad interna y un humidificador para mantenerla en torno al 60 %. La mejor forma, en definitiva, de evitar que la hierba se reseque y así conservar su olor y sabor natural. 

Una vez tengamos los botes limpios será hora de introducir la marihuana seca. En este punto, es importante introducir los cogollos en el tarro sin llegar a comprimirlos puesto que es necesario permitir que circule el aire entre ellos. Por lo tanto cuando separemos los cogollos secos del tallo es mejor que se queden en grandes porciones a que estas sean pequeñas y dejen menos huecos entre si. Debemos realizar esto, puesto que será necesario durante las siguientes 3-4 semanas de curación estar abriendo el bote unos minutos al día para que el aire se renueve en el interior del bote. De esta forma además se revisa que no se haya producido moho en tus cogollos de marihuana. Deja la tapa abierta durante un rato, vuélvelo a cerrar después. No te preocupes si notas que los cogollos parece que sudan, pues de este modo se va eliminando el agua sobrante.

Además un buen frasco con cierre hermético no solo nos permitirá curar los cogollos, sino almacenarlos durante largos períodos sin tener que preocuparnos por el moho o la pérdida de propiedades. Un cannabis bien curado puede estar bien conservado en un recipiente hermético situado en un lugar fresco y oscuro hasta un máximo de dos años sin perder la mayoría de sus propiedades.

Es cierto que existen otros métodos para curar el cannabis, como utilizar hielo en seco, congelar los cogollos o incluso un curado con agua, pero el más popular y sencillo sigue siendo el del típico bote hermético, una forma segura de potenciar los resultados de la cosecha. 

El primer día del curado nos daremos cuenta de que los cogollos ya no están crujientes y secos en la parte más superficial, puesto que al almacenarlos la humedad del interior de la flor rehidrata todo el fruto de las plantas de cannabis. En caso de no ser así, seguramente nos hayamos pasado con el secado. Durante la primera semana es importante abrir la tapa todos los días para dejar escapar esta humedad y restablecer los niveles oxígeno dentro del recipiente. Pasado este tiempo, bastará con abrir el envase una vez cada pocos días.

Tras tres o cuatro semanas almacenado, el cannabis se habrá curado lo suficiente para proporcionar una experiencia de calidad, pero alargando el proceso de 4 a 8 semanas de tiempo los cogollos habrán mejorado aún más. Incluso existen algunas cepas que se saborean mejor cuando este proceso se extiende durante seis meses o más, por lo que resulta conveniente consultar los tiempos de cada tipo de marihuana cuando compramos las semillas. El cannabis estará totalmente curado cuando su humedad esté entre el 8 % y el 10 % y cuando esté crujiente y esponjoso al mismo tiempo.

Incluso existen cultivadores que hacen curados de hasta un año. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que esto provocará que el THC se degrade demasiado y el efecto psicoactivo sea de menor potencia. Además, un cannabis añejo tendrá un efecto más narcótico, pues parte del contenido de THC se habrá convertido en CBN, un cannabinoide con propiedades sedantes. Este punto depende del uso que se le quiera dar al cannabis y del gusto del consumidor.

Porque, aunque se trata de uno de los procesos más ignorados de la producción del cannabis, el curado es una tarea fundamental. Por esto mismo, hay que prestarle mucha atención después de secar los cogollos, ya que marcará la diferencia entre un cannabis bueno y uno de calidad superior. Que no pueda contigo la impaciencia. Mima los frutos de tus plantas en esta última etapa y verás como, al final, la espera merecerá la pena. 

Volver arriba