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Diez datos sorprendentes del cannabis que probablemente desconocías

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De la marihuana sabemos sus propiedades medicinales y recreativas, aunque cada vez le descubrimos más usos y bondades. Sin embargo, hay muchos otros datos que hablan de su historia y de su consumo y que pasan más desapercibidos. Descubre diez curiosidades sobre tu planta favorita: desde las ciudades a las que ha dado nombre a qué escritor británico archiconocido pudo escribir inspirado por su influjo. 

Diez datos sorprendentes del cannabis que probablemente desconocías

Hay un estado de Estados Unidos que ilegalizó la marihuana antes que nadie, pero que también fue el primero en despenalizarla. Además, se ha descubierto que hace más de 2500 años la planta se usaba de mortaja. El cannabis lleva siglos formando parte de nuestra sociedad y nos obsequia con datos curiosos, algunos antiguos y otros actuales, que merece la pena conocer. 

El primer objeto vendido por internet

Puede que suene surrealista, pero la primera mercancía fue… sí, cannabis. Corría el año 1971 y un grupo de estudiantes de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) que usaba cuentas de Arpanet se puso en contacto con otros compañeros del MIT también conectados a esta primitiva red. En ella acordaron de forma discreta (y ahora pública) la venta de una cantidad de marihuana indeterminada. Sin embargo, hay quien opina que esta no fue la primera venta ‘online’, ya que nunca se materializó, entre otras razones porque en ese momento era ilegal la compraventa de cannabis en el país.

Un estado un tanto cambiante

Aunque ahora California es uno de los territorios de referencia para los amantes de la marihuana, en realidad el estado fue el primero que ilegalizó la planta en el año 1913. Sin embargo, y como parece que les gusta ser los primeros, también fueron pioneros en la legalización de la marihuana medicinal hace ya más de dos décadas, en 1996. Ahora, en este estado americano es legal el consumo tanto recreativo como terapéutico.

Una versión artificial

En el año 1949 el Gobierno estadounidense decidió desarrollar una versión sintética del THC, uno de los principales cannabinoides de la marihuana. ¿El objetivo? Utilizarlo en la guerra. Conocido con el nombre de Dimethylheptylpyran, una dosis muy pequeña podía hacer que se sintieran los efectos durante tres días. 

Los países en los que se consume más marihuana

Aunque se podía pensar que Holanda es el país en el que más se fuma (al fin y al cabo más de uno ha hecho una visita turística para disfrutar de sus ‘coffee shops’), en realidad el territorio con un mayor número de consumidores de la planta verde se encuentra un poco más al norte. Es Islandia el país que se lleva la medalla de oro: un 18,3 % de la población de entre 15 y 64 años de edad consume cannabis. Le siguen Estados Unidos (con un 16,2 %), Nigeria (14,3 %), Canadá (12,7 %), Chile (11,83 %) y Francia (11,1 %). España aparece en el puesto número doce: un 9,2 % de la población admite el consumo de la planta. 

Una princesa siberiana

Aunque ahora conocemos las propiedades medicinales del cannabis, hay quien ya hace más de 2500 años que recurría a la planta verde para aliviar sus dolores. Un grupo de científicos que estudió una momia altaica conocida como ‘la princesa de Ukok’ descubrió que la joven, que murió a los 25 años de edad, padeció cancer de mamá. Además, el hallazgo en su tumba de un bote con cannabis hace pensar que lo habría utilizado para contrarrestar los dolores de su enfermedad. 

Una momia con mortaja cannábica

No son los únicos restos que nos han permitido aprender algo sobre la marihuana en la Antigüedad. Según un estudio publicado en la revista 'Economic Botany', un grupo de arqueólogos halló una tumba con cannabis en el antiguo cementerio Jiayi en Turfán, al noroeste de China. El sepulcro, de entre 2400 y 2800 años y situado junto a un oasis, contenía trece plantas de cannabis, depositadas en diagonal sobre el cuerpo del difunto a modo de mortaja. Es decir, que en aquella época y localización, la planta se utilizaba en enterramientos con propósitos espirituales.

Shakespeare también fumaba

Puede que ‘Romeo y Julieta’ o ‘Hamlet’ surgieran de la inspiración que proporciona la marihuana. Al menos eso es lo que defiende un grupo de expertos que analizó una serie de pipas pertenecientes a la época de Shakespeare que fueron desenterradas de su jardín. Más de 400 años después, estos instrumentos aún contenían restos de marihuana intactos, lo que hace pensar que el famoso “ser o no ser” pudo estar inspirado por esta planta. 

El cáñamo de Washington

No fue el único personaje célebre con nexos cannábicos. George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, basó gran parte de su patrimonio en su plantación de cáñamo, que empleaba para obtener fibras textiles. Lo mismo hicieron otros padres de la Constitución de los Estados Unidos que, por cierto, estaba escrita en papel de este material. Pero eso no es todo, porque el mandatario dejó escrito en su diario lo siguiente: “He comenzado a separar las plantas macho de las hembras en la hondonada pantanosa, quizá demasiado tarde”. Un fragmento que indicaría que el político buscaba obtener marihuana sin semilla, mucho más valiosa para consumir.

La tercera variedad 

Siempre que se habla de cannabis se suelen mencionar las especies Sativa e Indica, pero hay un grupo de expertos que defiende que la variedad Ruderalis es otra especie diferenciada. Sea otra especie o una variedad, se diferencia de sus hermanas cannábicas porque posee un tamaño mucho menor y porque su ciclo de floración no se activa necesariamente de la mano de los distintos fotoperíodos. Esto la convierte en muy interesante, aunque sus efectos psicotrópicos sean mucho menores. 

El cáñamo les dió nombre

Cañamares, en España; Hempstead, en Reino Unido; Canepina, en Italia, o Kanepi, en Estonia, tienen algo en común además de ser ciudades europeas. Todas estas urbes toman su nombre del cáñamo (‘Cannabis sativa’ con bajo porcentaje de THC) que se cultivaba en sus cercanías. Un homenaje permanente a la planta presente también en el nombre de otras ciudades como Konop, en Bulgaria, o Chennevières-sur-Marne, en Francia, y que recuerda la importancia del cannabis a lo largo de los siglos. 

 

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