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Hongo oídio en la marihuana: así actúa y se combate este parásito

· Cultivo marihuana

También conocido como moho blanco, blanquilla o ceniza, este hongo es uno de los más peligrosos para las plantas de cannabis. Aunque es fácil de curar, no advertirlo a tiempo puede traer graves consecuencias en el cultivo que provoquen que tu cosecha se eche a perder. Estar atentos a la presencia de sus primeros síntomas en forma de polvo blanco será clave para establecer el tratamiento oportuno.

Hongo oídio en la marihuana: así actúa y se combate este parásito

Los hongos y las enfermedades son los grandes enemigos de cualquier vegetal. Uno de los más comunes es el oídio. Aunque puede aparecer en cualquier planta causada por diferentes géneros de bacterias, a las plantas de marihuana les puede hacer especial daño. Su aparición es capaz de arruinar una cosecha en la que hemos puesto todo nuestro mimo y cuidado si no lo tratamos a tiempo.

Principalmente existen dos especies de oídio que atacan al cannabis. Sus nombres científicos son ‘Sphaerotheca macularis’ y ‘Leveillula taurica’, aunque sus síntomas y tratamientos son semejantes en las plantas de marihuana. Ahora bien, no es momento para asustarse. Por peligroso que creamos que es, la clave para combatirlo estará en conocer cómo actúa para identificarlo cuanto antes y ponerle remedio, con el fin de que nuestra cosecha llegue a su fin con el máximo rendimiento.

Cómo identificar el oídio

Por suerte, el oídio es un hongo fácil de diagnosticar. Comienza por aparecer en la superficie de las hojas como una especie de polvo blanco. Primero serán motas y luego pasarán a cubrirlas. En un principio pueden confundirse con polvo, ya que si pasamos el dedo por encima será fácil de eliminar; sin embargo, pronto veremos que su textura es algo más densa y nada tiene que ver con unas motas.

Además si no atajamos el problema en su primera fase veremos que las hojas se vuelven amarillentas y acaban por secarse. El gran peligro de este hongo es que se alimenta de plantas en perfecto estado. De ellas depende su ciclo vital, lo que provoca que cualquier planta que aparentemente esté sana en ciertas condiciones de temperatura y humedad esté en riesgo de ser atacada por este parásito.

Para llegar hasta las plantas lo hace igual que cualquier insecto. Sus esporas se transportan por el viento y se instalan en sus hojas. Ahí se adhieren a través de una especie de raíces llamadas haustorio que son capaces de absorber el agua y sus nutrientes para garantizar su supervivencia. En estados más avanzados, se extiende hasta formar estructuras reproductivas que producen nuevas esporas y contaminan otras plantas.

Además de su presencia en las hojas, cuando el hongo se ha hecho con la planta esta se ve considerablemente afectada en su crecimiento. Muestra de ello puede ser una escasa floración o un tamaño excesivamente pequeño para la edad de la planta.

Cuándo puede aparecer el temido polvo blanco

La temperatura y la humedad son claves para el desarrollo del oídio. Según los expertos, las plantas están en riesgo cuando se pasa de días cálidos a noches frescas acompañadas de altos niveles de humedad. Es en estos entornos donde el oídio encuentra su hábitat perfecta para su crecimiento. Por esto, a grandes rasgos, durante el día se recomiendan temperaturas en torno a los 25 ºC con una humedad relativa entre el 40 y el 70 %, mientras que durante la noche no se aconseja que los termómetros desciendan por debajo de los 15 ºC ni que la humedad sobrepase el 60 %.

Ahora bien, el oídio también puede aparecer en entornos secos siempre y cuando no se superen los 35 ºC. Por eso, en los cultivos exteriores, la temporada en la que aparece con más frecuencia suele ser al principio y al final del verano, cuando el ambiente es más seco pero las temperaturas no son tan elevadas como en plena época estival.

Claves para prevenirlo

Existen diversas formas de prevenir que este hongo haga mella en tu cultivo. Como ya hemos comentado, la clave estará en proporcionar a tu cultivo un entorno de temperatura y humedad idóneo. Para ello se pueden llevar a cabo varias prácticas que mantendrán a raya este temido parásito.

Si nuestro cultivo está en interior, deberemos crear las condiciones perfectas para que nuestras plantas crezcan fuertes y sanas. Para ello podremos instalar deshumificadores que consigan reducir los niveles de humedad, en caso de que fuera necesario, así como ventiladores que eviten la formación de bolsas de aire húmedo. En casos en los que la humedad sea excesivamente baja, también se podrá colocar un humificador. Así se incrementarán sus parámetros y se evitará que el efecto calor de los focos no disminuya en exceso en los niveles de humedad.

Ahora bien, en cultivos exteriores se nos complica algo más la tarea de prevención. La climatología será fundamental para su formación; el final de la primavera y el principio del otoño son las épocas con más riesgos, como ya explicamos. Sin embargo, existen trucos para evitar su aparición. Para ello deberemos evitar cultivar en zonas con pocas horas de sol. Si nuestra plantación está en macetas podremos ir girándolas para que llegue la luz solar a todas las partes de la planta. Además, en todos los casos, será necesario mantener las plantas libres de hojas secas. 

Otra forma de prevenir el oídio, que servirá tanto para interiores como exteriores, consistirá en no cultivar en espacios reducidos que den lugar a una gran espesura. Esto solo provocará que se creen zonas sombrías en las partes bajas de las plantas, donde el oídio encuentra un lugar ideal para su desarrollo. Y, ante cualquier síntoma, será fundamental eliminar las partes de la planta afectadas y alejarlas del área de cultivo.

¿Cómo tratar el oídio?

A pesar de todo, si tu planta ha sido infectada por el temido polvo blanco, que no cunda el pánico. Existen varios tratamientos para eliminarlo. Uno de los más conocidos es el protector Oidioprot. Se trata de un producto totalmente orgánico que contiene una mezcla de nutrientes idóneos para frenar el desarrollo del hongo. Su aplicación es por contacto, así que es necesario mezclarlo con agua para echarlo directamente sobre la planta. 

Así, en cultivos exteriores, se recomienda realizar dos aplicaciones de 5 gramos por litro entre un espacio de 3 a 5 días, mientras que en interior o en invernaderos se debe distribuir en hasta 7 días. En los casos en que la planta todavía sea muy joven es conveniente reducir la dosis a 4 gramos por litro dada la potencia del producto. Además se aconseja continuar con el tratamiento en intervalos de 10 a 15 días dependiendo de la gravedad del ataque.

Aunque no solo se puede utilizar en los casos en que el parásito ha hecho acto de presencia. Muchos cultivadores lo usan en épocas de riesgos como medida preventiva. Eso sí, en cualquier caso, su tratamiento se deberá suspender 15 días antes de la recolección. 

Además, en la tienda ‘online’ de Semillas de Marihuana encontrarás otros productos antioídio que no solo te permitirán tratar este parásito, sino que te garantizarán la ausencia de otros enemigos como los ácaros, propensos a aparecer junto al oídio.

A pesar de ser uno de los hongos más temidos por los cultivadores cannábicos, la buena noticia es que su presencia se puede advertir rápidamente para ponerle remedio. Una ventaja que nos hará salvar nuestro cultivo cuanto antes para finalmente conseguir el rendimiento deseado. Solo hace falta prestar algo de atención a tu cultivo y así el oídio no podrá acabar con él.

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