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Guía sobre el cultivo de multivariedad de marihuana

· Cultivo marihuana

La enorme diversidad de semillas del mercado invita a los productores a querer cultivar varios tipos en una misma plantación. Este proceso es cada vez más habitual, pero también requiere de mayor atención en cada fase, puesto que cada planta de marihuana, incluso las que provienen de la misma cepa, tiene unas características distintas y requiere de unos cuidados específicos. Cuaderno en mano, debemos ir tanteando las necesidades de riego y nutrientes de cada cepa.

Guía sobre el cultivo de multivariedad de marihuana

Cultivar diferentes variedades genéticas de marihuana está al alcance de cualquier usuario y es un buena forma de sacar rendimiento al espacio, sobre todo cuando es pequeño y de interior. Sencillamente se requiere de un seguimiento más exhaustivo que cuando tenemos una plantación de una misma cepa, ya que entre distintos tipos de marihuana hay diferencias estructurales. Esto se debe tener en cuenta a medida que crezcan y por consiguiente utilizar técnicas y tratamientos distintos, puesto que regar, echar nutrientes, abonar o dejar crecer las plantas como si fuesen de la misma cepa suele acarrear serios problemas.

Germinación y primera fase del cultivo

Lo primero será hacer germinar las semillas por separado y asegurarnos de que nazcan para saber de cuántas plantas disponemos. Cada semilla tiene su propia resistencia, por lo tanto se desaconseja ponerlas todas en el mismo recinto de germinación, incluso si son de la misma cepa, puesto que al final florecerán algunas y otras no debido a sus características. 

Para evitarlo habrá que poner las distintas semillas en Jiffys, una especie de disco de turba o de coco poco prensado, que se empapa en agua y se hincha para hacer germinar el tallo y así enterrarlo en una maceta. Dos días después de estar en el jiffy el tallo asoma y conviene trasplantar las semillas a una maceta mediana. Después de una semana de crecimiento comenzaremos a observar que algunas variedades requieren de unos cuidados distintos al resto, ya que visualmente presentan un estado distinto: hojas amarillas o curvada, tallos débiles, etc. 

Estos indicadores serán los que nos alerten durante todo el proceso de que algo no va bien y de que alguna planta necesita un trato distinto al resto. Estas serán las que debemos controlar más, puesto que su genética o fenotipo no responde igual que el resto al mismo tratamiento. Es importante tener localizadas estas plantas más frágiles desde el comienzo del proceso, colocándolas en un lugar determinado del cultivo (el más accesible) para darles un trato personalizado y controlar mejor su evolución, puesto que recibirán un riego y un abonado distinto al resto. Hablaremos de ello más adelante.

En las primeras semanas de desarrollo será cuando observaremos las diferencias de altura entre las distintas plantas; así sabremos cómo van a crecer dependiendo de su genética. Esta parte es importante, puesto que más adelante habrá que realizar un control de tamaño y altura con el fin de intentar mantener una mayor homogeneidad entre las diferentes variedades del cultivo: deberán recibir la luz de la misma forma, sin taparse unas a otras.

En esta fase también podremos hacer una selección genética con los mejores ejemplares de cada variedad, es decir, podremos cortar un esqueje de cada planta para asegurar su descendencia en un futuro y, si la cosecha nos ha gustado, repetir con ellos.

El riego y el abonado

Cada pequeña diferencia observada hasta el momento va a afectar al desarrollo del cultivo, por lo que cada detalle se debe tener en cuenta durante la maduración: las plantas nos estarán indicando que necesitan otra cantidad de riego o un determinado nutriente. También es importante respetar los periodos de humedad y sequedad de la maceta para que no aparezcan hongos.

Con el abono ocurre lo mismo: debemos realizar un abonado general y esperar a ver cómo reaccionan las distintas cepas de cannabis. Las hojas, una vez más, nos revelarán si todo marcha correcto. En caso de que una planta reaccione de forma distinta a las demás, se deberá regar con menos agua, poner menos abono o incluso evitar este. Hay que tener en cuenta las dosificaciones de abono de cada tipo de planta, ya que si nos pasamos podríamos crear un exceso de sales y torpedear la absorción de minerales.

Si hemos separado al principio del cultivo las plantas más endebles en un rincón esto nos servirá de referencia para evitar problemas a la hora de regar con abono. A este tipo de genéticas lo mejor es regarlas con la mitad de nutrientes que el resto y observar si así cambia su aspecto; de no ser así, lo mejor es eliminar el abono. Hay que tener una tabla o seguir algún orden lógico con estas tareas para recordar cuáles son las necesidades de cada una.

Proceso de floración y cosecha

Esta es la parte donde más va a cambiar la morfología de la planta, y por lo tanto hay que controlar aún más la nutrición de cada una. También hay que tener un control sobre el crecimiento y el tamaño: es posible que en esta fase (en caso de cultivo de interior especialmente) unas cepas crezcan más rápido que otras entorpeciendo la absorción de energía solar de las otras. 

Por ello, hay que equilibrar la altura haciendo una poda apical, que consiste básicamente en cortar la parte superior de la planta para controlar la velocidad de crecimiento de esta. De todas formas, colocar las plantas más grandes más lejos del foco de luz y cerca las más menudas ayudará a equilibrar este proceso entre las distintas variedades.

Cuando pasen 4-5 semanas de esta fase de floración nos encontraremos en un momento decisivo para que el cultivo multivariedad acabe siendo provechoso. A esta altura del crecimiento los niveles de nutrientes de las plantas deben ir aumentando según veamos que los cogollos van creciendo, siempre teniendo como referencia el color de las hojas para, como ya hemos dicho, no pasarnos con el abono. Este aumento será progresivo y, en caso de que veamos que todas las plantas del cultivo tienen un aspecto parecido, podremos realizar un solo riego con unos nutrientes idénticos para todas ellas.

A partir de la sexta semana nos estaremos acercando a la cosecha. De nuevo, es importante no pasarse con los nutrientes, ya que estos pueden saturar el metabolismo de la planta y los cogollos serían de peor calidad. Durante esta semana también florecerán los terpenos; esto hay que tenerlo en cuenta si se desea camuflar el olor.

En las últimas dos semanas podremos ver cómo las hojas toman colores vistosos y la pelusa que cubre los cogollos pasa de un color blanquecino a marrón, señal de que todo está listo para cosechar. Para conseguir este aspecto en todas las plantas es necesario haber lavado las raíces de todas ellas, con el fin de evacuar bien los nutrientes que quedaban en el sustrato.

El resultado es una cosecha variada y conseguida con mimo en un solo cultivo. Requiere más tiempo y atención que un cultivo de una sola cepa, pero los resultados son muy satisfactorios para los pequeños productores, ya que obtienen un cannabis de distintos tipos, distintos sabores y distintos efectos en el mismo tiempo que si se planta una sola variedad.

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